- 05 de febrero de 2026
Identifica a tiempo los síntomas de sarampión en niños. Conoce las 5 señales de alerta, desde las manchas de Koplik hasta el sarpullido, y qué medidas tomar ante la sospecha de un contagio.

Ante el reciente incremento de casos de sarampión a nivel global y los avisos epidemiológicos emitidos por la Secretaría de Salud, la detección oportuna es la herramienta más eficaz para proteger a los menores. Esta enfermedad viral destaca por su alto nivel de contagio; el virus se propaga por gotas de saliva y puede permanecer en el aire hasta por dos horas.
Para las familias, identificar el cuadro clínico de forma temprana es vital para evitar complicaciones graves como neumonía o inflamación cerebral.
Las 5 señales clave para identificar el sarampión
De acuerdo con protocolos de la Secretaría de Salud y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el cuadro clínico se manifiesta de forma progresiva. Estas son las señales que exigen atención médica inmediata:
Fiebre alta y persistente: A diferencia de un resfriado común, el sarampión provoca una fiebre que suele superar los 39°C. Esta aparece de forma súbita aproximadamente 10 días después del contagio.
Cuadro respiratorio agudo: La presencia de tos seca, rinitis (goteo nasal abundante) y estornudos constantes constituye la primera fase de la enfermedad.
Conjuntivitis y fotofobia: Los ojos del menor lucen rojos, llorosos y presentan una marcada sensibilidad a la luz, lo que causa molestia en lugares iluminados.
Manchas de Koplik: Es el signo clínico más específico. Son pequeños puntos blancos, con un centro azulado y fondo rojo, que aparecen en la mucosa interna de las mejillas antes del brote en la piel.
Exantema maculopapular (Sarpullido): Consiste en manchas rojas y planas que comienzan en la cara y detrás de las orejas. En un par de días, estas se extienden al cuello, el tronco y las extremidades.
Qué hacer ante una sospecha de contagio
La recomendación oficial de las autoridades sanitarias es no automedicar. El sarampión es un virus, por lo que los antibióticos no tienen efecto, y el uso de ciertos fármacos sin supervisión médica puede complicar el estado del niño.
Si su hijo presenta estas señales, es fundamental mantenerlo en aislamiento preventivo para no propagar el virus en escuelas o espacios públicos. Al acudir a una unidad de salud, informe al personal sobre la sospecha antes de ingresar a la sala de espera para que se activen los protocolos de aislamiento correspondientes.
La vacuna triple viral (SRP) se mantiene como la única protección definitiva. Revise la Cartilla Nacional de Salud para asegurar que el esquema de vacunación esté completo según la edad del menor.




