- 23 de mayo de 2026
El pulpo que conquistó Sudáfrica 2010 y los otros "adivinos" que intentaron repetir su fama.

En cada Mundial hay goles históricos, eliminaciones dolorosas y figuras que terminan marcando época. Pero en Sudáfrica 2010 ocurrió algo completamente inesperado: un pulpo se robó la atención del planeta.
Sí, el famoso Pulpo Paul no solo se volvió viral, también terminó convirtiéndose en una auténtica celebridad mundialista. Desde un acuario en Alemania, Paul "predecía" los resultados eligiendo entre dos cajas con comida y banderas de los equipos. Y lo más impresionante: terminó acertando 12 de sus 14 predicciones oficiales, incluyendo prácticamente todos los partidos de Alemania y también la final entre España y Países Bajos.
En una época donde TikTok ni siquiera existía, las cadenas deportivas de todo el mundo transmitían sus predicciones en vivo. Cada elección del pulpo generaba nervios, memes y millones de comentarios en internet. Para muchos aficionados, Paul terminó siendo tan recordado como varios futbolistas de aquel torneo.

El intento de repetir la fórmula
Después del fenómeno de Paul, comenzaron a aparecer nuevos "oráculos" en prácticamente cada competencia internacional.
Uno de los más conocidos fue Achilles, un gato blanco ruso que elegía platos de comida para pronosticar resultados durante Rusia 2018. También apareció Rabio, otro pulpo que rápidamente fue comparado con Paul tras acertar partidos de Japón.
Antes y después de ellos hubo de todo: elefantes pateando balones, tortugas escogiendo banderas, hámsters, pingüinos y hasta camellos "prediciendo" resultados mundialistas.
Pero ninguno logró provocar el mismo impacto.

¿Por qué ya no existe otro Pulpo Paul?
Parte del encanto de Paul fue el momento en el que apareció. En 2010 todo se sentía espontáneo, extraño y divertido. Hoy, las predicciones mundialistas están mucho más ligadas a inteligencia artificial, estadísticas y simulaciones hechas por computadoras.
Ahora las redes están llenas de probabilidades, algoritmos y modelos matemáticos. Pero quizá justamente por eso se extraña tanto aquella época donde medio planeta esperaba, con total seriedad... la decisión de un pulpo.





