- 24 de enero de 2026
Marcelo Flores, tras tres amistosos con el Tri, confirma su futuro con Canadá

La polémica se encendió cuando Javier "Vasco" Aguirre confirmó públicamente que Marcelo Flores decidió representar a la Selección de Canadá. El técnico explicó que habló con el jugador de Tigres y respetó su decisión, señalando que es válida y sin rencores. "El muchacho tomó su decisión, me parece válida, cero rencores, busca su espacio, yo haría lo mismo", declaró Aguirre, dejando claro que el Tri no insistirá más en retenerlo.
Flores, nacido en Canadá y con ascendencia mexicana e inglesa, había jugado tres amistosos con México en 2021 y 2022, pero nunca volvió a ser convocado por la mayor.
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En 2025 aceptó la invitación de Canadá, un giro que marca su futuro deportivo y deja a México con la sensación de haber perdido otro talento binacional. Aunque su trámite ante la FIFA aún está pendiente, la noticia confirma una tendencia que se repite en la historia del balompié mexicano.
Casos previos de jugadores binacionales que optaron por otras selecciones
No es un caso aislado. En 2015, William Yarbrough, portero nacido en Aguascalientes de padres estadounidenses, decidió representar a Estados Unidos tras años en selecciones juveniles mexicanas sin oportunidad en la mayor. Su debut con el USMNT fue un recordatorio de que México no siempre logra retener a sus talentos.
El caso de Edgar Castillo también es ilustrativo: jugó con México entre 2007 y 2008, incluso en la Copa América, pero al no ser considerado por el cuerpo técnico, optó por Estados Unidos en 2016. Similar fue la historia de Jesse González, arquero que disputó el Mundial Sub-20 de 2015 con México, pero en 2017 cambió su nacionalidad deportiva para integrarse al entorno estadounidense.
Más atrás, Martín Vásquez, nacido en Jalisco, vistió la camiseta mexicana en amistosos entre 1990 y 1992. Tras obtener la ciudadanía estadounidense, debutó con EE.UU. en 1996, convirtiéndose en uno de los primeros casos documentados de este tipo.
El patrón es claro: jugadores con doble nacionalidad que, ante la falta de continuidad o confianza en México, buscan oportunidades en otra selección. Para Canadá, la llegada de Marcelo Flores significa sumar un talento joven con proyección rumbo al Mundial 2026. Para México, en cambio, es otra fuga que reabre el debate sobre la gestión de sus futbolistas binacionales y la capacidad de retenerlos en un entorno competitivo.




