- 03 de abril de 2026
La asistente Esra Arikboga fue derribada en Turquía y los jugadores la ignoraron; el árbitro central la auxilió.

Un episodio polémico se vivió en la segunda división del futbol de Turquía durante el duelo entre Bursaspor y Mardin Buyuksehir, cuando la asistente de línea Esra Arikboga fue derribada accidentalmente por dos jugadores que, lejos de auxiliarla, continuaron con la jugada como si nada hubiera ocurrido.
La acción se produjo en una disputa por el balón bajo la lluvia. Mehmet Manis, del Mardin Buyuksehir, recibió un pase cerca de la banda y al intentar avanzar fue barrido por Yusuf Erdogan, del Bursaspor. Ambos futbolistas resbalaron en el césped mojado y terminaron impactando contra la jueza de línea, que cayó al suelo con fuerza.
Lo que más llamó la atención fue la reacción posterior: ninguno de los dos jugadores se detuvo para verificar el estado de la asistente. Siguieron con el partido, mientras que el árbitro central corrió de inmediato para ayudarla a levantarse. Arikboga se reincorporó rápidamente y continuó con su labor, mostrando profesionalismo pese al golpe.
Reacciones y debate tras el incidente en el partido
El video del incidente se viralizó en redes sociales y abrió un debate que va más allá del futbol. Diversos usuarios señalaron que no se trataba de un tema de "caballerosidad" hacia una mujer, sino de amabilidad y humanidad básica hacia cualquier persona que sufre una caída o golpe.
La crítica fue contundente: los jugadores debieron mostrar empatía y detenerse al menos unos segundos para asegurarse de que la asistente estaba bien.
Otros comentarios destacaron que el árbitro central sí cumplió con ese gesto de solidaridad, mientras que los futbolistas quedaron exhibidos por su indiferencia. La discusión se convirtió en tendencia, con opiniones que cuestionan la falta de valores dentro del deporte y la necesidad de reforzar el respeto hacia los oficiales de partido.
En conclusión, lo sucedido con Esra Arikboga no solo fue un accidente de juego, sino un reflejo de cómo la ausencia de un gesto simple de amabilidad puede generar indignación y debate público.






