- 15 de marzo de 2026
El favorito por Marty Supreme se queda sin la estatuilla y el premio termina en manos de Michael B. Jordan por Sinners.

Contra varios de los pronósticos que durante meses dominaron la conversación rumbo a los premios de la Academia, Timothée Chalamet se quedó sin el Óscar a mejor actor. El premio finalmente fue para Michael B. Jordan por su actuación en la película Sinners, una victoria que tomó fuerza en la recta final de la temporada y que terminó imponiéndose sobre uno de los candidatos más mediáticos del año.
Durante buena parte de la campaña rumbo al Óscar, Chalamet fue considerado uno de los favoritos por su papel en Marty Supreme. Su interpretación había generado elogios de la crítica y también una intensa estrategia promocional que lo colocó constantemente en el centro de la conversación en la temporada de premios.
A lo largo de las últimas semanas, el actor se convirtió en uno de los rostros más visibles del circuito de festivales, entrevistas y eventos de la industria. Esa presencia alimentó la percepción de que la Academia podría premiar su trabajo, especialmente porque se trataba de un papel exigente y muy comentado dentro del circuito cinematográfico.
Sin embargo, conforme se acercaba la ceremonia, el panorama comenzó a cambiar. Algunas declaraciones recientes del actor —que generaron debate en redes y medios especializados— parecieron enfriar parte del impulso que había construido durante meses. En paralelo, el trabajo de Michael B. Jordan empezó a ganar cada vez más reconocimiento entre votantes y críticos.
La interpretación de tres personajes en un mismo filme
La victoria de Michael B. Jordan también se sostiene en uno de los trabajos actorales más ambiciosos de la temporada. En Sinners interpreta a los gemelos Elijah "Smoke" Moore y Elias "Stack" Moore, dos personajes con personalidades, códigos y trayectorias completamente distintas dentro de la historia.
El reto interpretativo crece cuando la trama da un giro sobrenatural y uno de los hermanos termina convertido en vampiro, lo que añade una tercera dimensión a su actuación. Esa capacidad de diferenciar tres facetas del mismo universo de personajes fue uno de los aspectos más elogiados por la crítica.






