La evolución del deporte femenil en los países islámicos

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El deporte era algo que difícilmente estaba en los planes de una mujer en el Islam hace unas décadas. Restricciones religiosas y culturales evitaron que el deporte femenil se desarrolle en aquel país, como atletas y como aficionadas.

En el Corán se establece que hombres y mujeres son iguales ante Dios, pero sólo en sus deberes religiosos. También ubica a las mujeres bajo el cuidado de los hombres, principalmente en lo financiero. 

“Los hombres son los proveedores y protectores de las mujeres, porque Alá ha hecho que uno de ellos supere al otro, y porque gastan de su propiedad (para mantener a las mujeres)”. Se puede leer en el libro sagrado.

Las diferencias en el trato son abismales. Las mujeres no pueden viajar fuera de su territorio sin permiso de sus esposos, además las pueden castigar de manera ‘liviana’, sólo por sospechas de su fidelidad. También se destaca su vestimenta, donde las mujeres deben ir cubiertas para no “importunar” a los hombres de cualquier edad.

En materia deportiva, gracias a estas prohibiciones las mujeres se han visto limitadas para participar en distintas competencias.

En su momento, Niloufar Ardalan -jugadora de futbol sala-, no pudo asistir a la Copa de Asia, porque su marido le prohibió viajar, argumentando que su hijo estaba apunto de entrar a clases.

“Quisiera que las autoridades nos permitieran a las atletas femeninas defender nuestros derechos en estas situaciones. Este torneo era muy importante para mí. Como mujer musulmana, querer levantar la bandera de mi país, no viajar por placer o diversión.”

Otra deportista que sufrió por los islamitas más radicales, fue la tenista Sania Mizra de India. Ella se posicionó como la mejor de su país desde 2003 hasta su retiro en 2013. Era criticada -incluso amenazada de muerte- por su vestimenta que podía “corromper a los más jóvenes”.

“Creo que por jugar con una minifalda no estoy traicionando a mi religión. No haría nada que faltara el respeto a mi país, me gusta mi país”

Afortunadamente, las restricciones han ido disminuyendo, principalmente en los últimos años. Apenas en los Juegos Olímpicos de 2012, le permitieron participar a las atletas de Túnez, Catar y Arabia Saudita.

Dalma Rushdi Malhas, la única atleta femenina de Arabia Saudita, que tuvo nivel de competencia olímpico en 2012.

En el futbol, todo cambió cuando en 2004 se transmitió por primera vez un partido de futbol femenil en países como Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Libia, Marruecos y Líbano.

Desde ese momento, la libertad ha ido creciendo. Ya se realizó una Copa del Mundo sub-17 en un país islámico (Jordania, 2016) y poco a poco son más los equipos nacionales de dichos países.

Selección sub-17 de Jordania, en el Mundial que se realizó en su país.

Según los registros de la FIFA, el número de selecciones femeniles reconocidas por su federación -en los 35 países con gran población islamita- aumentó de 9 a 27 equipos, en los últimos 15 años.

País / Año de registro en FIFA
  1. Afganistán / 2011
  2. Arabia Saudita / sin registro
  3. Argelia / 2003
  4. Azerbaiyán / 2006
  5. Bahréin / 2007
  6. Bangladésh / 2010
  7. Brunéi / sin registro
  8. Chad / sin registro
  9. Egipto / 2005
  10. Emiratos Árabes Unidos / 2010
  11. Indonesia / 2003
  12. Irán / 2010
  13. Irak / 2007
  14. Jordania / 2006
  15. Kazajistán / 2003
  16. Kuwait / 2012
  17. Líbano / 2006
  18. Libia / 2016
  19. Malasia / 2003
  20. Maldivas / 2004
  21. Mali / 2003
  22. Marruecos / 2003
  23. Mauritania / sin registro
  24. Omán / sin registro
  25. Pakistán / 2010
  26. Palestina / 2009
  27. Qatar / 2010
  28. Siria / 2010
  29. Sudán / sin registro
  30. Tayikistán / 2017
  31. Túnez / 2006
  32. Turkmenistán / sin registro
  33. Turquía / 2004
  34. Uzbekistán / 2003
  35. Yemen / sin registro

Gracias al apoyo de los gobiernos y el avance en el nivel educativo de dichos países, ha permitido que se liberen de los estigmas sobre el deporte y el género femenino, permitiendo su práctica cada vez más cerca de la igualdad.

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