OPINIÓN: Messi se queda y una vez más da vuelta a la página sin autocrítica

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El futbolista argentino admite que quiso irse del FC Barcelona y justifica su permanencia en el club por asuntos contractuales pero en ningún momento se asume como parte del problema.

Por Guillermo Cruz

Lionel Messi rompió el silencio de la vergonzosa novela que tuvo en vilo al mundo del futbol desde la aplastante derrota del Bayern Munich sobre el Barcelona.

A partir de del 8-2 que el equipo bávaro le endosó al cuadro catalán, la industria del futbol giró en torno a si Messi seguiría o no en el Barcelona. Por momentos se habló si de Neymar y Mbappé darían al PSG su primera Champions, y durante unos pocos días del brillante futbol desplegado por los alemanes para conseguir su sexto título europeo.

Pero en realidad todo se centró en Messi, su disputa con la directiva del FC Barcelona, los rumores que le colocaban en el Manchester City, la salida de Luis Suárez y el inminente desmoronamiento institucional y deportivo del Barcelona en la casi segura era post-Messi.

A ello contribuyó sobremanera el silencio del “capitán” del Barcelona, quien no rindió declaración alguna, no publicó tuit alguno, ni subió ninguna foto a Instagram. Nada. Silencio absoluto. Únicamente se tenían noticias de su entorno a través de filtraciones de medios argentinos como TyC Sports o el diario Olé. Messi fue sorprendido reuniéndose con su amigo Luis Suárez, pero ninguna postura oficial, no hacia la directiva, sino hacia aquellos que hacían y hacen posible que se haya convertido en una multinacional con los deportistas mejor pagados del mundo.

Rompió su silencio, por fin, este viernes, después de ocurrida la esperada reunión de su padre y representante, Jorge Messi, con la directiva del Barcelona. Le dijeron que no le venderían, que tiene contrato en vigor y que no podía irse de la institución catalana por la puerta de atrás.

En una entrevista con Goal España, Messi dijo que el presidente Bartomeu incumplió su palabra de dejarlo salir. Pero no dijo que este mismo año sostenían pláticas para renovar su contrato por dos años más. Messi dijo que quiere un proyecto ganador, pero no dijo que él ha influido en que sus amigos Suárez, Vidal, Busquets y Alba, forman un bloque que no está dispuesto a entrenarse dos veces al día, lo que ya no es sostenible en el futbol actual. Messi dijo que se van tapando agujeros, pero no dijo que tras la debacle en Liverpool, los jugadores, empezando por él, se negaron a revolucionar esa plantilla, incluyendo el despido, en ese momento, de Ernesto Valverde. Y dicho sea de paso, hoy es prácticamente impensable transformar la plantilla ante el escenario del coronavirus, que ha sumido al mundo en una recesión económica.

Messi sigue teniendo una justificación para todo. La culpa es de los demás y no de él. Por más brillante que sea en el campo, no asume que su papel no es sólo el de anotar goles y dar asistencias. Sigue sin entender que si Neymar se fue al PSG fue por dinero. Algo de lo que carece el FC Barcelona porque precisamente llenó de dinero a todos los amigos de Messi con contratos altísimos y multianuales. Sigue sin entender que las derrotas en Champions ante la Juventus, el Liverpool y el Bayern, no las padeció la directiva, sino un grupo de jugadores aburguesados, consentidos y tolerados por un líder en el campo que es él mismo.

El argentino, sigue sin ofrecer un comentario de autocrítica. Dice que le dolió la derrota. ¿Y a qué aficionado del Barcelona no? Y reitera que la decisión de irse la tenía tomada después de un año muy complicado. Algo no cuadra.

Messi, muy seguramente, pasará a la historia como el jugador más importante en la historia del Barcelona. Pero considero que a ninguna estrella, por más grande que esta sea, se le debe permitir salir impune de lo más elemental que debe existir entre un ídolo y una afición, y eso es la verdad. Y Lionel cuenta la que le conviene. Como la directiva del Barcelona hace lo propio. Pero la directiva del Barcelona se irá y Messi seguirá jugando, en Barcelona o en otro lugar.

Por supuesto que Messi tiene el derecho a irse. Pero el FC Barcelona tiene de igual manera el derecho a hacer valer lo que se firma en los documentos. Si Messi no supiera que tiene perdida una batalla legal, no habría dado un paso atrás.

Para ganar, hay que pelear en la cancha y matarse en los entrenamientos. A Messi le serviría ver el documental de Michael Jordan, quien se hartó de ganar, incluso, a pesar de su directiva.

**Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor de la misma.




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