- 23 de julio de 2026
La competencia inicia una nueva etapa con una identidad renovada, menos partidos y un sistema que ya divide opiniones.

La Liga MX Femenil entra en una nueva etapa de su historia. A partir del torneo Apertura 2026, la competencia dejará atrás la marca con la que fue conocida desde su nacimiento en 2017 para adoptar oficialmente el nombre de Liga Femenil, una decisión que llega acompañada de un profundo cambio en el formato de competencia y que ya ha generado reacciones encontradas entre la afición.
El cambio de identidad busca consolidar una marca propia para el futbol femenil mexicano, separándola visual y comercialmente de la Liga MX. Como parte de este rebranding también se presentó una nueva imagen institucional, con un diseño más minimalista y enfocado en la nueva denominación del torneo.

Sin embargo, la modificación no fue bien recibida por todos. En redes sociales, numerosos aficionados criticaron la desaparición del "MX" del nombre, al considerar que ese elemento representaba la identidad del campeonato y facilitaba su reconocimiento tanto dentro como fuera del país. Incluso periodistas y seguidores calificaron la decisión como el "fin" de la Liga MX Femenil, aunque en realidad se trata únicamente de un cambio de marca y no de la desaparición de la competencia.
El cambio más importante para la liga
Además del nuevo nombre, el torneo estrenará un formato completamente distinto. Se abandona la tabla general de 18 equipos para dar paso a dos grupos de nueve clubes. Cada equipo disputará 14 partidos de fase regular: ocho frente a rivales de su mismo sector y seis contra equipos del grupo opuesto.
La clasificación a la Liguilla también cambia. Ahora avanzarán los cuatro mejores equipos de cada grupo, en lugar de los ocho mejores de una tabla general, lo que podría provocar que un club con más puntos quede eliminado si termina fuera de los primeros cuatro lugares de su sector.
De acuerdo con la Liga, el objetivo principal es reducir la carga física de las futbolistas, liberar fechas para competencias internacionales y facilitar la participación de los clubes en torneos de Concacaf y en las ventanas FIFA.
Con estos cambios, la Liga Femenil inicia una nueva era que combina una renovación de imagen con una transformación deportiva. El tiempo dirá si la apuesta fortalece el crecimiento del campeonato o si las críticas de los aficionados terminan pesando más que los beneficios que busca alcanzar.





