- 20 de abril de 2026
A cientos de miles de pesos ascenderá la multa tras los hechos ocurridos en el partido entre América y Toluca.

La sanción ya está sobre la mesa... pero la cifra real todavía está en el aire. Tras los incidentes en el duelo entre América y Toluca, donde se registraron insultos racistas desde la tribuna, tanto en los instantes finales del partido como posteriormente —cuando Helinho se dirigía al túnel—, la Comisión Disciplinaria ya anticipa una multa económica. La pregunta es: ¿De cuánto estamos hablando?
El Apéndice V del Reglamento de Sanciones de la FMF, en el apartado de Discriminación y Racismo, establece que si los aficionados incurren en conductas racistas, el club puede ser sancionado con una multa de hasta 6,000 UMAs, incluso sin necesidad de probar culpa o negligencia. Es decir, responsabilidad directa.
Con el valor actual de la UMA en $117.31 pesos mexicanos, el cálculo es contundente:
6,000 UMAs equivalen a $703,860 pesos.

Ese es el techo para un caso como este. Sin embargo, el monto final dependerá de factores como la gravedad, la reiteración de los insultos y lo asentado en el reporte arbitral y del comisario. En este caso, hay dos momentos clave que pesan: los gritos al final del partido y los insultos posteriores captados en zona VIP, donde incluso aficionados grabaron y participaron en las agresiones verbales.
En los casos más graves...
Ahora bien, existe un escenario más severo. El Apéndice VI, que contempla el protocolo FIFA contra el racismo, permite sanciones de hasta 50,000 UMAs (casi $5.8 millones de pesos), pero eso aplica en casos extremos donde el partido se detiene o se activa todo el protocolo disciplinario. Además de que estas multas son exclusivas de los infractores, a los cuales incluso se puede vetar hasta un año. No parece ser este el caso.
En términos prácticos, la multa para el Estadio Azteca —operativamente vinculada al club local— podría ubicarse en un rango de $300,000 a $700,000 pesos.
Más allá del dinero, el mensaje es claro: la Federación Mexicana de Fútbol vuelve a poner el foco en la conducta de la afición. Y si la historia se repite, la siguiente sanción ya no será económica... será deportiva.






