- 13 de febrero de 2026
Cruz Azul cuenta con estadio, el 10 de Diciembre en la Cooperativa de Hidalgo, pero ¿podrían pensar en mudarse a su primera casa?

La historia reciente de Cruz Azul ha estado marcada por mudanzas, estadios temporales y el eterno debate sobre dónde debería jugar el equipo. Desde su salida del Estadio Azul, el club ha buscado alternativas en la Ciudad de México, enfrentándose al alto precio del suelo, la falta de terrenos adecuados y la complejidad política detrás de cualquier proyecto inmobiliario deportivo.
Con la reciente estabilización administrativa de la cooperativa en Hidalgo, un sector de la afición comenzó a ilusionarse con una posibilidad que suena más romántica que real: ¿puede Cruz Azul volver a jugar en el 10 de Diciembre, el estadio que vio nacer al club?
La nostalgia pega fuerte... pero la realidad es otra.
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Las razones que complicarían el regreso de Cruz Azul al 10 de Diciembre
La idea ha tomado fuerza entre aficionados, pero en términos prácticos el regreso es un proyecto que hoy luce casi inviable. Para empezar, la Liga MX exige estadios con capacidad mínima de alrededor de 20 mil asistentes, estándares de iluminación, accesos, zona de transmisión, tecnología VAR, seguridad, estacionamientos y normativas FIFA para recuperación física y áreas de prensa. El estadio 10 de Diciembre no cumple con casi ninguno de estos puntos.
Para habilitarlo, sería necesaria una remodelación profunda, y ahí aparece uno de los mayores problemas: la tribuna principal colinda directamente con la carretera federal a Tula. Ampliarla implicaría rediseñar el acceso vial o incluso desviar la carretera, un proyecto multimillonario que requeriría permisos federales y estatales.

A eso se suma la logística de recibir un partido de Primera División, algo que el estadio ya vivió en 2013 ante Querétaro, cuando hubo incidentes entre porras. Para un partido de alto riesgo en CDMX —como un Clásico Joven o una semifinal— se despliegan entre 2 mil y 5 mil policías, cifra muy superior al personal disponible en Ciudad Jasso y municipios vecinos. Sería necesario un operativo estatal y federal, hoteles para miles de aficionados, rutas de transporte, ampliación del hospital local y una reconfiguración urbana completa.
¿Y los pros?
Volver al 10 de Diciembre fortalecería la identidad histórica del club, reactivaría económicamente la zona y un sector de la afición está dispuesto a viajar cada quince días. Además, sería un proyecto emocionalmente poderoso para la cooperativa.
Pero entre normativas, infraestructura insuficiente, logística y seguridad, el sueño del retorno parece —al menos hoy— más un gesto de nostalgia que un plan realista.
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