- 10 de abril de 2026
Allan Saint-Maximin se fue del América tras costar entre 10 y 12 millones de dólares y dejar apenas tres goles, en uno de los fichajes más caros y decepcionantes del club.
Allan Saint-Maximin se fue del América como uno de los peores negocios en la historia reciente del club. Un fichaje vendido como bombazo mundial que terminó convertido en burla nacional.
El dato es brutal: el francés costó entre 10 y 12 millones de dólares y se marchó con apenas tres goles. Eso significa que cada anotación le salió al América en un rango de 3.3 a 4 millones de dólares, una cifra que retrata el tamaño del fracaso.
La llegada de Saint-Maximin fue acompañada por una campaña mediática pocas veces vista. Aficionados llenaron el aeropuerto, se habló de una superestrella capaz de "devorarse la liga" y de cambiar el rostro del América. La expectativa fue gigantesca. El resultado, miserable.
Un fichaje que será recordado por el ridículo
Saint-Maximin no dejó títulos, no dejó liderazgo, no dejó impacto real. Su paso será recordado más por episodios surrealistas que por futbol: el jugador que derribó al árbitro Luis Enrique Santander, el "campeón goleador" de los entrenamientos, el rey de los saltos innecesarios y del show sin sustancia.

Un espectáculo vacío
En Coapa no se fue una figura. Se fue un fichaje que simboliza el humo vendido a la afición y la desconexión entre el discurso y la realidad dentro de la cancha.
Lo peor es que el americanismo compró la narrativa. Se creyó que llegaba una estrella europea imparable. Pero la realidad fue otra: un jugador que nunca justificó su costo, que nunca cargó al equipo y que se marcha dejando la sensación de fraude deportivo.
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¡Ahí vamos de nuevo!
Lo peor es que laa historia parece repetirse. En el mismo club ya se vive otra campaña mediática con el nuevo refuerzo, Raphael Veiga, presentado con reflectores y expectativas desbordadas.






