- 26 de enero de 2026
Tras sus videos recientes, crece la percepción de que Chicharito fue influido mentalmente. ¿Qué explica la psicología?
La frase se repite cada vez con más fuerza en redes sociales y conversaciones futboleras: "A Chicharito le lavaron el cerebro". La percepción no surge de un solo video ni de un error aislado, sino de una acumulación de comportamientos, discursos y actitudes que muchos aficionados sienten ajenos al futbolista que durante años fue referente del futbol mexicano.
El detonante más reciente fue el video que Javier Hernández publicó burlándose del penal que falló ante Cruz Azul, una acción que dolió profundamente a la afición de Chivas y que, para muchos, será la última imagen deportiva que dejó en su regreso al Guadalajara.
No fue un error menor: fue un penal que costó la eliminación del equipo y que cerró su etapa rojiblanca de la peor manera posible. Que el propio jugador decidiera ironizar sobre ese momento fue visto por una parte importante de la afición como una provocación innecesaria y como una muestra más de un cambio de personalidad que ya venía generando hartazgo.
Ese video no cayó en el vacío. Se sumó a otros mensajes que en los últimos meses han incomodado a seguidores de Chivas y a aficionados en general, y que alimentaron la idea de que Chicharito ya no se expresa desde el mismo lugar.
Es ahí donde aparece con fuerza el nombre de Diego Dreyfus, con quien Hernández ha sido asociado desde hace años. Para muchos, la sensación es clara: el futbolista adoptó un discurso ajeno, un lenguaje y una narrativa que no conectan con lo que representa su historia en la cancha.
Crisis de identidad post-estrella
Sin embargo, desde la psicología, este tipo de transformaciones no necesariamente se explican porque alguien "le haya lavado el cerebro". Suelen entenderse a partir de una crisis de identidad post-estrella. Cuando el rol que definió a una persona durante años —en este caso, el goleador y líder— deja de existir, aparece un vacío. En ese contexto, es común aferrarse a nuevas ideas, guías o marcos discursivos que ayuden a reorganizar la identidad personal.
La risa como mecanismo de defensa
Aquí encaja la burla del penal. Reírse del propio error puede funcionar como mecanismo de defensa: una forma de reducir la vergüenza y recuperar control emocional. El conflicto surge cuando ese gesto no sintoniza con el dolor colectivo, especialmente con una afición que aún no digiere una eliminación tan costosa.
Más que un lavado de cerebro literal, lo que muestra el caso Chicharito es el choque entre un ídolo en declive, una identidad en crisis y una afición que ya no reconoce al personaje que tiene enfrente.
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