- 19 de enero de 2026
Tras la crisis que se vive en América, André Jardine tuvo que traicionar al ADN azulcrema para justificar los malos resultados

El arranque del Clausura 2026 ha puesto al Club América en una situación que ya huele a crisis. El empate 0-0 ante Pachuca no solo representó su tercer partido consecutivo sin marcar gol, también confirmó que el equipo está lejos del nivel que alguna vez presumió bajo André Jardine. Las Águilas no encuentran variantes, no generan peligro y, para colmo, su técnico luce cada vez más presionado.
Pero lo que realmente incendió el fin de semana no fue el futbol... sino el discurso. Porque ese Jardine sereno, seguro y firme que alguna vez presumió que "el ADN del América no es llorar", hoy parece haber quedado en el olvido. La falta de resultados lo tiene reaccionando como nunca y contradiciéndose como pocas veces se ha visto en Coapa.
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Jardine rompe su propio discurso y contradice el ADN que presumía
La frase que hoy lo persigue nació hace casi un año. En febrero de 2025, tras perder también ante Pachuca, Jardine presumía carácter y orgullo institucional al asegurar que el América no recurría al llanto ni a la excusa arbitral para justificar sus errores. "Nuestro ADN no es estar llorando", decía con firmeza mientras recriminaba que otros quisieran instalar una narrativa de favoritismo hacia el club.
Pero once meses después, el libreto cambió por completo. La molestia del brasileño en Hidalgo quedó registrada para todos: reclamos constantes, gestos airados y una conferencia de prensa donde responsabilizó al arbitraje por el desempeño del equipo. Lo que antes criticaba, hoy lo practica.
"Seré muy breve en este tema: lamentamos otra vez un error importante y esperamos que el nivel arbitral mejore. No queremos ser beneficiados, pero tampoco queremos que haya lances capitales en nuestra contra", comentó Jardine en conferencia de prensa.
Jardine incluso reiteró que hubo "un error importante" y dejó entrever que la directiva podría manifestarse sobre las decisiones de Luis Enrique Santander. Sus palabras solo avivaron el fuego en redes, donde la afición y la prensa le recordaron su propia frase convertida ahora en un boomerang.
Mientras Jardine se desbordaba, Esteban Solari alimentó la polémica desde la banca rival. El técnico de Pachuca respondió a los reclamos del brasileño con señas de "hablador" y "llorón", provocando un choque verbal que obligó a intervenir a los cuerpos técnicos antes de que el pleito pasara a mayores.
La imagen final fue contundente: un América sin gol, sin dirección clara y con un técnico que se contradice a sí mismo en plena crisis. El "ADN" del que Jardine hablaba parece haberse extraviado justo cuando más lo necesitaban.
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