- 17 de enero de 2026
André Jardine protagonizó un tenso regaño al Búfalo Aguirre en la derrota ante San Luis.
La crisis del América ya no solo se refleja en los resultados, también se percibe en la cancha y en la banca. Durante la derrota ante Atlético de San Luis, André Jardine fue captado en un momento de alta tensión al recriminar de manera airada al delantero Búfalo Aguirre, una escena que rápidamente se viralizó y encendió las alarmas en Coapa.
Las imágenes muestran a Jardine visiblemente molesto, exigiendo un movimiento específico que el atacante no ejecuta. El técnico insiste, gesticula con fuerza y repite la indicación, mientras Aguirre aparece confundido, sin terminar de comprender lo que se le pide. La falta de sincronía es evidente y el mensaje no termina de llegar.
El episodio concluye con una postal contundente: Jardine se da la media vuelta, cabizbajo, frustrado y reflexivo, como si la situación lo hubiera rebasado. Más que un simple reclamo táctico, la escena retrata un desgaste evidente en la comunicación entre el entrenador y sus jugadores, justo en uno de los momentos más delicados del proceso.
Un reflejo del momento azulcrema
El regaño ocurre en un contexto complicado para el América. El equipo ha tenido un arranque irregular de torneo, arrastra cuestionamientos por su funcionamiento y viene de una serie de resultados que han aumentado la presión sobre el cuerpo técnico. En ese escenario, cualquier gesto cobra un peso mayor.
Aunque desde el club no ha habido una postura oficial sobre lo ocurrido, el video alimenta la percepción de que el plantel atraviesa un momento de tensión interna, donde la claridad en el mensaje y la respuesta en la cancha no están alineadas.
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Más que una jugada
Más allá de la acción puntual, el episodio expone una realidad incómoda: cuando el diálogo se rompe en pleno partido, la crisis deja de ser silenciosa. En el América, la exigencia es permanente, y escenas como esta refuerzan la idea de que el margen de error se reduce cada jornada. La presión sigue creciendo y el tiempo, para Jardine, empieza a jugar en contra.




