- 07 de enero de 2026
Las declaraciones de Alex de la Rosa ponen en entredicho la unidad en ESPN

En los últimos años, hemos visto cómo las caras más conocidas del periodismo deportivo saltan de una cadena a otra como si fuera un mercado de fichajes de la Liga MX. El objetivo siempre es el mismo: buscar proyectos más estables o, por supuesto, un contrato más jugoso que haga valer su trayectoria.
Personajes que juraron odio eterno a ciertas empresas terminan sentados en sus mesas de debate. Uno de los casos más sonados fue el de Alejandro de la Rosa, quien durante años fue uno de los rostros estelares de ESPN y que hoy es pieza fundamental en la alineación de TUDN. Pero, ¿por qué irse de la "cadena líder"? Parece que la respuesta no solo está en el cheque.
¡NADIE SE HABLA! EL "LADO OSCURO" DE TRABAJAR EN LA CADENA DE DISNEY
Declaraciones sobre el ambiente laboral en ESPN
Muchos podrían pensar que las críticas de Alex de la Rosa nacen del "ardor" por su salida, pero sus recientes declaraciones en el podcast "El Reportero" con el exarquero Yosgard Gutiérrez han dejado a todos con la boca abierta. El periodista no se guardó nada y describió un ambiente que dista mucho de ser una familia.
Según de la Rosa, ESPN puede ser una de las peores cadenas para trabajar si lo que buscas es compañerismo:
Egos estratosféricos: Alex reveló que dentro de la cadena los egos son pesadísimos. Aseguró que tener una relación fuera de lo laboral con los compañeros era prácticamente imposible debido a las jerarquías y las actitudes de "estrellas".
Solo con los de su edad: El ahora integrante de TUDN confesó que él solamente lograba llevarse bien con la gente de su generación. Con los periodistas más grandes y experimentados, la barrera era insuperable por el tamaño de su ego.
Cero convivencia: ¿Comidas de equipo? ¿Cenas después del programa? ¡Olvídenlo! De la Rosa aseguró que esas dinámicas eran casi nulas, dejando ver que cada quien jalaba por su lado y que el ambiente era frío y estrictamente profesional (y a veces ni eso).
Estas declaraciones ponen en duda la imagen de unidad que intentan proyectar en programas de debate y sugieren que, detrás de los análisis tácticos y los gritos frente a la cámara, hay un vestidor roto donde las "vacas sagradas" no dejan crecer a los demás.




