¿Por qué aguantan tantos fracasos los aficionados del Atlas?

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Muchas personas se preguntan en México, “¿por qué le vas al Atlas?”, cuesta creer que si no has visto campeón a tu equipo te aferres a su amor. Pero los Rojinegros- como se les conoce- tienen una de las aficiones más fieles de México, no ganan desde 1951 una liga, pero tienen uno de los mejores promedios de asistencia a su estadio, nos han regalado series y partidos épicos y los jugadores que han producido son parte de la historia del futbol mexicano.

¿Cómo se puede explicar eso? La respuesta puede resultar un compleja:  los aficionados piden a los jugadores que les regalen buenos partidos y dejen todo en la cancha. Ellos son el ejemplo de no abandonar a los suyos por más fea que este la tormenta.

Atlas es un equipo muy localista, sus fans se concentran en Jalisco o en todo Guadalajara, eso es algo que hace más fuerte el lazo entre afición y equipo, no tienen la presión o el reconocimiento de más personas en otros estados. Según datos de la Liga MX, Atlas es uno de los seis clubes que más aficionados llevan a su estadio con un promedio de 24,000 personas por partido, casi las mismas que convoca cada 15 las Chivas (25,000), un equipo de arraigo nacional.

Su cantera se ha vuelto un símbolo de identidad en Jalisco y en todo México.  Han salido jugadores como Andrés Guardado, Jesús Corona, Oswaldo Sánchez, Jared Borgetti, Pavel Pardo y el más importante de todos, Rafael Márquez, alguien del que pueden sentirse más que orgullosos por ser un símbolo del futbol mexicano y además porque inició su historia de éxitos en el equipo.

Soportan tanto, porque las escasas alegrías que reciben son como oro puro, son bien conseguidas y no pierden la fe en que en algún momento puedan verse instalados en alguna Liguilla o por qué no en una final, de que este siglo realmente sea el bueno. Toda la gente puede sentirse orgullosa de aguantar y aguantar, no muchos pueden presumir que vieron a su equipo jugar dos veces la Copa Libertadores (2000 y 2008), que por cierto no les fue mal, en ambas ediciones quedaron entre los ocho mejores del torneo con un equipo plagado de muchos futbolistas jóvenes. 

No son equipo exitoso, lo hemos dicho, su último título fue en la campaña 50-51 y lo más cerca que estuvieron fue en el Invierno de 1999 cuando perdieron ante Toluca en penales.

Pero sin duda otra de las cosas que lo vuelven romántico son los partidos emblemáticos. ¿Quién no recuerda a finales de los años 90 sus encuentros contra Toluca?, ¿Ya se olvidaron de su mítica participación en Libertadores y cómo pusieron en jaque al legendario River Plate en el Monumental de River (perdieron 3-2)? o la victoria 3-1 ante Boca Juniors en el Estadio Jalisco.

Atlas debe ser un ejemplo de que la pasión no se mide por títulos.

 

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