El jugador más fiel de la Liga MX

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Los futbolistas se llenaron de razones para justificar los constantes cambios de camiseta. Ser fiel a un club es cada vez más difícil.

Llaman “traidores” a los que cambian de colores cuando se ven tentados por una gran oferta, son víctimas de recibimientos hostiles cuando vuelven a la que alguna vez fue su casa, y deben aprender a vivir con el rencor de los aficionados, ¿pero qué hay de los más fieles?

Cuando ser rompecorazones está de moda, los incondicionales deberían ser codiciados. En el futbol mexicano hay unos cuantos como Antonio Ríos,  Alfredo Talavera o Jesús Corona, pero nadie le gana a Julio César Domínguez, central del Cruz Azul.

Seamos sinceros, no es fácil jugar en la Máquina. Cuando el “Cata” debutó, habían pasado ocho años del último título de liga (Invierno 1997). La carga todavía no era tan pesada, pero en todo este tiempo ha vivido cinco derrotas en finales.

La afición podrá reprochar muchas cosas, pero el amor del “Cata” por el Cruz Azul es auténtico, fue una herencia de su padre, a quien perdió apenas a los 9 años, después de sufrir un golpe en el riñón mientras jugaba futbol.

Siendo un niño todavía, sin saber que el futbol sería su forma de vida, se fijó una meta.  ” Le prometí a mi papá que iba a debutar en Cruz Azul”, explicó en entrevista para Reforma.

Domínguez no es el que hace los goles, aunque lleva 11. Tampoco es del estilo “tribunero”, de los que se ganan los aplausos por las declaraciones o los festejos escandalosos, quizás por eso su fidelidad no es tan valorada como en otros casos.

El “Cata” no es de los que abandona. En toda su carrera solo ha sido expulsado en una ocasión y de esa fecha han pasado casi nueve años.

“En mi cuerpo corre sangre azul”, escribió cuando le reprocharon unas declaraciones malinterpretadas. Tiene 31 años y ha pasado casi la mitad de su vida en Cruz Azul.

Hoy ya son 483 partidos, entre competencias nacionales e internacionales. Tiene pendiente romper la marca de de Ignacio Flores, quien cerró la cuenta en 551 partidos con esa camiseta.

En una época de migraciones constantes alrededor el mapa futbolero, Domínguez es uno de los que ya casi no se ven: fieles a los colores.





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