Editorial: Juegue bien o juegue mal, el América es el América

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Durante todo el primer tiempo, América parecía no llegar al Estadio Morelos fue sometido por un Monarcas que regaló su mejor juego de la temporada. Las Águilas dieron uno de sus peores partidos, lo jugaron con 10 hombres por la expulsión de Bruno Valdez, pero de todas maneras demostraron que sin hacer gran cosa, les bastó para sacar el empate.

Cuando parecía que las palabras que escupió al cielo  Edson Álvarez le caerían en la cara, todo cambió para el bien del futbolista y de su propio equipo. Con el marcador en contra 2-0 al minuto 73 y con un jugador menos, ya todos se daban la idea de que las Águilas se irían cabizbajas, pero no contaban con que al América nunca se le puede dar por muerto.

Los jugadores empezaron a aprovechar los errores de su rival, sacaron ventaja por el hecho de que Morelia se encerró apenas anotó el segundo gol del partido. La calidad de los planteles quedó definida, no por nada existe una diferencia de 51.10 mde entre cada conjunto. Renato Ibarra fue un espejismo, así como fue de lo mejor del juego a la vez también se convirtió en un jugador ineficiente a la hora de dar el último pase.

Nicolás Castillo volvió a aparecer, no de una manera normal, lo hizo a lo grande. Cobro de tiro libre, potente e imparable, el vuelo de Sosa solo consiguió que los aficionados disfrutaran mucho más el gol. Todo estaba escrito para resurgir de las cenizas, todo con el gol de un hombre que fue contratado para eso.

Los errores continuaron para la Monarquía, el miedo a perder se apoderó de ellos, no pudieron controlar sus tiempos para llevar el juego a buen puerto. El choque de Sosa con Castillo fue una jugada que cambió el rol del juego, 5 minutos aproximados para sus asistencia fueron repuestos en el tiempo agregado, donde llegó el empate gracias a Sebastián Cordova.

Una carambola y falta de entendimiento entre compañeros de Morelia fue lo que provocó el empate del América. Un intento de chilena y una desesperación por reventar el balón fue con lo que empezó todo.

Nadie se acordó que el América es el América, por mínima que sea la oportunidad, el equipo no la va a desaprovechar para demostrar porque son los más grandes de México. Con desventaja de jugadores y todo, pero hasta la voltereta pudo ser posible.

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