Editorial: Cruz Azul sigue atorado en el 16 de diciembre de 2018

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Cruz Azul terminó siendo Cruz Azul, el escenario estaba puesto para que todo saliera bien o mal, incluso para que Veracruz le anotará gol, el primero del Tiburón en la temporada y así fue. La Máquina se ha vuelto un equipo sin alma, sin espíritu de competencia , todo eso se quedó en la cancha del Estadio Azteca, el 16 de diciembre de 2018 tras perder esa final contra América.

A lo largo de 90 minutos Cruz Azul demostró su superioridad, excepto cuando Veracruz les anotó el gol de la ventaja y el primero del torneo para el equipo y así terminar con una racha de 658 minutos sin anotar. Una mala salida de Corona y un descuido de Lichnovski originó la pena ajena para todo México, para el mismo plantel y para la afición celeste fue un balde de agua fría, nadie podía creer que fueron los nada dichosos de recibir el primer gol del Tibu.

El planteamiento de Caixinha estuvo fuera de sí, arrancó con un 4-4-2, sin ningún nueve natural, optó por darle oportunidad a Jonathan Rodríguez y Roberto Alvarado, y así dejar en la banca a Martín Cauteruccio y Milton Caraglio. Nada dio resultados durante el primer tiempo, por lo que para la segunda parte, decidió que todo volviera a la normalidad.

Entró Misael Domínguez, Milton Caraglio y Edgar Méndez, movimientos para lograr desequilibrar al local y empatar el partido. El primer objetivo se había logrado,  pero el gol estaba lejos, no contaban con lo mismo de siempre, Sebastián Jurado estaba ahí para tapar todo lo habido y por haber.

No fue hasta el minuto 73 cuando un remate de Caraglio afortunadamente pegó en la pierna de Fabio Silva, lo que significó el empate y el comienzo de la insistencia. Pasaron y pasaron los 17 minutos restantes, pero si no era Jurado, eran los postes o la mala puntería. Mientras parte de la afición quería que Veracruz ganará para que Caixinha se fuera, el resto no quería perder por miedo a la vergüenza que el equipo les iba a generar.

Llegó el minuto 90 y todo quedó igual, nada cambió, el marcador quedó tal cual. Eso sí, el estilo de juego de la Máquina es muy distinto al que se le conocía, no sienten la camiseta, nadie se rompe el alma con tal de cambiar la psicología y el estilo del juego, parece que siguen atorados en ese bache, la final perdida contra América. El entrenador portugués confesó en conferencia no sentir presión, y está en lo correcto porque luego de sacar el empate de milagro aún conserva su trabajo… ya se verá la próxima semana contra Necaxa, el primer equipo con el que perdió el torneo pasado.

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