De Canadá 2015 a Francia 2019: el grito por la equidad en el futbol mundial

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El Mundial de Francia promete más que buen futbol… visibilidad global a las exigencias de las jugadoras: profesionalismo y equidad.

El futbol no es el mismo de hace cuatro años. La tecnología aplicada en los entrenamientos, las camisetas con diseños y cortes adecuados para las mujeres y el debut del VAR son pasos importantes en el desarrollo del futbol femenil, pero las jugadoras tampoco son las mismas. Después del Mundial de Canadá, se sacudieron el miedo y alzaron la voz para exigir equidad de género y un trato profesional de sus federaciones. 

Mientras el movimiento feminista en el mundo toma fuerza, ellas asumieron la responsabilidad de marcar un precedente para las próximas generaciones. El futbol también se mueve.

La primera ganadora del Balón de Oro en la historia, Ada Hegerberg, es protagonista de este certamen y ni siquiera pisará una cancha. Decidió que su ausencia voluntaria serviría para llamar la atención sobre la disparidad salarial, el acceso a las oportunidades, la necesidad de infraestructura e inversión.

El camino a Francia anticipó la fuerza del reclamo:

Estados Unidos

En 2016, menos de un año después de su tercer título de Copa del Mundo, cinco jugadoras (Hope Solo, Carli Lloyd, Becky Sauerbrunn, Alex Morgan y Megan Rapinoe) presentaron una demanda laboral contra la Federación de Futbol de Estados Unidos. Una diferencia salarial del 40% con respecto al representativo masculino fue su principal argumento para reclamar discriminación.

“Somos las mejores del mundo, tenemos tres copas mundiales y cuatro campeonatos olímpicos”, dijo Hope Solo. Las seleccionadas presentaron estados financieros que comprobaron mayores ingresos que su contraparte para la federación gracias a sus éxitos deportivos.

Aunque han conseguido algunos avances, la lucha no termina. En marzo, 28 jugadoras presentaron una nueva demanda por discriminación de género. Además de las condiciones salariales, reclaman la diferencia en el trato, desde los campos de entrenamiento hasta los traslados.

Nigeria

También en ese año, las multicampeonas africanas protestaron durante varios días en reclamo por las deudas acumuladas. Tras ganar la Copa Africana, se encerraron en un hotel para exigir al gobierno de Muhammadu Buhari los pagos prometidos por la clasificación a la competencia y claro, el bono por el título.

Una semana después, las autoridades saldaron la deuda que ascendía a 17,500 dólares con cada una y las jugadoras retiraron la protesta; pero la situación no ha mejorado para ellas, pese a que los bonos básicos aumentaron.

Nigeria llega a este Mundial con poca preparación, en 2017 no tuvieron técnico, nada de concentraciones ni  partidos amistosos. Sólo después de conseguir el pase, la Federación invirtió un poco más en el equipo, pese a que siempre han entregado resultados en su competencia continental.

“Tal vez no les importa el futbol femenil”, dijo para CNN, Asisat Oshoala, hoy delantera del Barcelona. La nigeriana fue parte de aquella protesta y es una de las jugadoras más destacadas en la previa de esta edición del Mundial. Explica que el objetivo de este equipo es hacer entender a la federación de la necesidad de una estructura que dé seguimiento a las niñas y jóvenes con talento para el futbol.

Sudáfrica

Las Banyana Banyana  jugarán por primera vez una Copa del Mundo y hace unas semanas recibieron una buena noticia, el presidente de la Asociación de Futbol de Sudáfrica anunció que tanto la selección femenil como la varonil obtendrán el mismo premio por sus victorias.

Alcanzar los dieciseisavos de final en Francia y llegar a la final en la Copa Africana de Naciones, respectivamente, son sus objetivos. Y, dependiendo de la instancia podrán cobrar premios desde 22 mil hasta 62 mil dólares.

“El dinero invertido en nosotras es una gran motivación y un paso en la dirección correcta. Todos sabemos de los desafíos que hemos enfrentado como futbolistas en este país durante muchos años y esperamos que no sea la única ocasión, que sea continuo”, dijo la mediocampista Refiloe Jane.

Noruega

Tras la Eurocopa del 2017, Ada Hegerberg anunció su separación de la Selección Femenil de Noruega en reclamo por la desigualdad. Su voz fue impulso para que la Selección Femenil de Noruega hiciera historia con un acuerdo que permite a sus jugadoras cobrar lo mismo que sus colegas en el representativo masculino.

De acuerdo con la federación,  el monto global destinado a ellas pasó  de los 330,000 dólares a los 640,000, luego de que los jugadores cedieran parte del salario que obtienen por actividades comerciales.

Sin embargo, dos años después, la estrella de la selección y campeona de Europa con el Lyon mantuvo su negativa porque la medida es insuficiente. La campeona de Europa explicó que la renuncia no es sólo por dinero, es un reclamo a la falta de oportunidades: “Quiero que todo el mundo, especialmente las jóvenes, crean que el futbol es también para ellas”. 

Argentina

En agosto del 2017, la Selección Argentina volvió a disputar un partido después de dos años “borradas”, sin entrenamientos ni técnico; los Juegos Panamericanos de Toronto habían sido su última reunión. Para no perder la forma, algunas se apuntaron en clubes amateur o probaron en otros deportes, la ambición de la Copa del Mundo estaba a tope desde entonces.

El trabajo de Carlos Borrello, técnico de la Albiceleste, empezó de cero. Las jugadoras debieron reconocerse también en el campo e iniciaron una carrera contra el tiempo, pero se toparon de nuevo con la falta de uniformes, la necesidad de viáticos e instalaciones dignas. En un viaje a Uruguay para disputar un amistoso tuvieron que dormir en el autobús. Ante tales agravios, el camino elegido fue una huelga de diez días.

Las convencieron con un acuerdo para disputar la Copa América del año pasado, pero no perdieron la oportunidad de hacer nota su protesta. La fotografía de las jugadoras con las manos en las orejas dio la vuelta al mundo. Se quedaron con el tercer puesto de aquella competencia, pese a tener una preparación de siete días y en repechaje contra Concacaf se metieron al Mundial… pese a los años de invisibilidad y las carencias persistentes.

“¿Y las jugadoras del seleccionado femenino? ¿Acaso no tendríamos que ser nosotras las que presentamos camiseta?”, reclamó Lauchi Ontiveros, portera de Argentina, después de que usaran modelos y no futbolistas para la presentación del uniforme. 

Brasil

En 2017, tras la destitución de la estratega Emily Lima, la primera mujer en dirigir a un equipo brasileño, la goleadora Cristiane renunció a la Selección y otras cuatro jugadoras junto a ella. Los resultados no respaldaron a Lima, pero el equipo sí lo hizo en reclamo de la poca tolerancia que tuvieron con ella en comparación con técnicos anteriores.

“Cansadas de años de faltas de respeto y escaso apoyo”, escribieron en una carta dirigida a la federación, firmada por jugadoras como Francielle, Rossana, Formiga, para reprochar que su voz no ha sido determinante en la toma de decisiones y la disparidad en los bonos por participación.

“Durante muchos años hemos visto y vivido la disparidad con la que son tratadas las seleccionadas brasileñas por la CBF”. 

Cristiane volvió al representativo después de conseguir algunos acuerdos como resultado de la misiva enviada. Las autoridades de la federación sumaron mujeres a la estructura y prometieron dar seguimiento a las demandas. Jugará el Mundial a los 34 años y también lo hará Formiga, quien hará historia por ser la jugadora de mayor edad, 42 años, en asistir a la competencia.

Australia

La protesta de Australia ha tomado fuerza en días previos a la inauguración de Francia 2019. El sindicato de futbolistas profesionales de Australia lanzó una campaña para exigir a la FIFA el pago de premios equitativos entre hombres y mujeres en la Copa del Mundo.

Reclaman que la selección campeona recibirá sólo el 7.5% de lo que obtuvo Francia en el Mundial pasado. Incluso si las Matildas ganan esta edición, recibirán lo mismo que su contraparte después de ser eliminados en la fase de grupos.

La portera Lydia Williams explicó: “Este es el momento. El deporte femenino está en su máximo. Tener una final de la Copa del Mundo vendida (boletaje) en media hora es ridículo. Es una locura y necesitamos más apoyo”. 

El sindicato que reúne tanto a categorías femeniles como masculinas no teme amenazar a la FIFA con llevar al caso a los tribunales si no toman acciones concretas próximamente.

España

En España tampoco se han conformado. Marta Corredera, centrocampista del Levante y seleccionada, habla con claridad sobre la gran deuda de la federación y las autoridades de La Liga con las jugadoras:

“No pedimos locuras, pedimos lo justo: poder vivir de esto porque nosotras no vivimos del futbol, sobrevivimos. No estamos ni consideradas deportistas de élite y nuestra dedicación es plena. Tengo compañeras que tienen que trabajar a la vez que juegan porque si no, no les da para el día a día”, dijo en entrevista para El País.

No ha sido la única, la selección Sub-17 levantó el título mundial a finales del año pasado y la capitana Cata Coll reclamó igualdad durante una visita de celebración a la Cámara baja de su país.

“Ojalá algún día podamos vivir de esto. Todas las chicas que estamos en primera estudiamos algo, a lo mejor con 35 años se ha acabado (tu carrera deportiva) y tienes que tener un trabajo y estudiar para luego hacer algo, cosas que con los chicos no pasa”. 

El próximo torneo, La Liga podría enfrentarse a una huelga si no procura la revisión de los contratos, cuando busquen el primer convenio colectivo para el futbol femenino y discutan el nuevo modelo de competencia. Las jugadoras estarán acompañadas por la Asociación de Futbolistas Españoles.

Dinamarca

La selección subcampeona de la Eurocopa no estará en este Mundial, pero esperan que esta lucha de años obtenga recompensa con pagos equitativos y principalmente, contratos para las seleccionadas que no juegan en clubes.

Las jugadoras no temieron sacrificar la clasificación con tal de hacerse escuchar. Después de meses sin respuestas, en septiembre del 2017 renunciaron a disputar un amistoso contra Holanda y suspendieron un partido clasificatorio ante Suecia.

“No se trata de grandes cantidades de dinero sino de que no tengamos que combinar el futbol con un trabajo, a tiempo completo o parcial, o con los estudios, y podernos dedicar al fútbol al cien por ciento”, dijo Priscille Harder, la capitana. 

La UEFA las sancionó con la derrota en el encuentro y una multa, además les advirtió que, si reinciden en un periodo de cuatro años, serán excluidas de las competencias internacionales.

Lejos de ser rechazadas por las medidas desesperadas, obtuvieron empatía de selecciones rivales y de su contraparte de masculina. Sus compañeros de selección ofrecieron donar  75.000 euros de sus ingresos anuales para cubrir con algunas de las demandas.

Finalmente, en noviembre del 2017 consiguieron un acuerdo que no sólo mejora sus salarios, también les otorga un contrato vinculante, seguro médico y mayor inversión para infraestructura, capacitación y vestimenta. Significa la posibilidad de dedicarse al futbol de tiempo completo.

Irlanda

Irlanda terminó en el tercer lugar de su grupo en la etapa clasificatoria de la UEFA y no jugará el Mundial, pero su victoria es otra.

En abril del 2017, las seleccionadas irlandesas decidieron que no aguantarían una humillación más. Describieron públicamente los maltratos de la federación -como obligarlas a cambiarse el pants del representativo en los aeropuertos para regresarlo porque era compartido con otros equipos- para amenazar con ir a huelga.

Algunas jugadoras renunciaron a la selección por las presiones económicas y el resto protestó por infraestructura y un aumento salarial para seguir con su carrera en el futbol. Siempre estuvieron respaldadas por la Asociación de Futbolistas Profesionales de Irlanda, encabezada por el exjugador Ollie Cahill.

“Estamos luchando por las futuras selecciones femeninas, esto no se trata solo de nosotros”, dijo Emma Byrne, portera de la selección y del Arsenal.

Después de varios intentos de conciliación, firmaron un acuerdo calificado como “histórico” que incluye mejoras salariales y en los bonos de participación, además del acondicionamiento de las áreas de entrenamiento y claro, prometieron que los agravios como el del aeropuerto no se repetirán.

En este ciclo de cuatro años, el futbol femenil ha ganado un reconocimiento sin precedentes. Los representativos han sumado patrocinios, cada vez hay más mujeres deportistas representadas en los medios de comunicación y sus mensajes de inspiración para las niñas y jóvenes tienen mayor eco gracias a las redes sociales.

La FIFA planteó dos objetivos prioritarios: que los 211 miembros cuenten con proyectos de futbol femenil para el 2022 y el más ambicioso, tener 60 millones de jugadoras alrededor del mundo para 2026.

De acuerdo con el organismo, esta edición del Mundial Femenil podría superar por primera vez los 750 millones de televidentes alcanzados en Canadá 2015 y la venta de boletos ha dejado cifras récord. Sin embargo, falta mucho por hacer. Ellas ya lo advirtieron: no tienen miedo y Francia es apenas una estación en el camino. 

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