Así manda el Tata Martino: lecciones de liderazgo del nuevo técnico de México

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No, Gerardo no es de las personas que suelen salir a defenderse de las críticas, mucho menos es de los que te busca para agradecer un elogio. Los que le conocen dicen que el Tata, como se le conoce al nuevo seleccionador de México, es una persona que ejerce su liderazgo, sobre todo, desde la humildad.

Un periodista que trabajó un libro sobre él, cuenta desde el anonimato que el día que le mandaron un correo electrónico para decirle que el trabajo ya estaba en imprenta, Gerardo los buscó personalmente para desayunar y platicar sobre lo que habían indagado. “Pero no desde la arrogancia, el señor fue amable, educado y sobre todo muy muy agradecido”.

Si tuviéramos que hacer una teoría sobre cómo manda el Tata, habría que remitirnos a las lecciones de Jorge Valdano en “Los 11 poderes del líder”. Según sus conceptos, Martino es un jefe que ordena desde la credibilidad y la humildad.

“Si me preguntan en qué he cambiado desde que comencé a dirigir… es que no tengo miedo a perder”, les dijo Gerardo a entrenadores juveniles de Newell’s cuando él era el DT del primer equipo. “¿Por qué tenemos miedo a perder? Porque creemos que perder es fallarle a la gente y en realidad perder es una parte más del juego”.

Valdano dice: “Los líderes humildes no necesitan verse en las páginas de los periódicos para fortalecer la vanidad”. Martino nunca olvida sus raíces, no es de los entrenadores que veremos haciendo declaraciones escandalosas y ya ha estado en dos proyectos donde la presión no sólo es local o nacional, sino mundial: Argentina y FC Barcelona fueron sus dos escuelas para mejorar su resistencia a las críticas, a la impotencia y a la frustración.

“Cuando llegué a Atlanta necesitaba sentirme querido, ahora estoy fortalecido gracias a ellos” comentó Gerardo hace unos meses previo a terminar su ciclo con el equipo de la MLS.

El otro valor fundamental para el Tata es la credibilidad. Valdano lo resume: “La credibilidad es la consecuencia y la recompensa de una trayectoria impecable desde la perspectiva ética. No se trata de una condición laboral, sino de una característica personal”.

En una charla entre periodistas le preguntaron a Vanessa Valenti, coautora del libro “El Tata”.

-¿De verdad no hay nada malo, algo turbio, algo que no sea tan legal de Martino?

-Y yo les dije que no, porque era cierto, no había nada turbio o corrupto; digo, errores todos cometemos, pero nada de qué avergonzarse.

El Tata -de entrada- tiene autoridad moral para mandar. No es poca cosa. (Con información de Ivan Pérez)

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